Continuación
27 febrero 2017
Sigo contando… Fin de unas cartas de Unamuno.
Por eso, hay que llevar cuidado con lo que se escribe; nunca se sabe quién puede leerlo después. Ay, don Miguel, ¿cómo se le ocurrió decir: “No puedo tragar a esa gente entre la que usted vive: me parecen huecos, mafiosos, realmente tontos: el andaluz es en España una especie inferior; yo no sé qué idea le merecerán a usted, que vive entre ellos, pero yo no los resisto”. ¿Cómo no pensó que, igual que yo ahora, podía leer su carta otro que no fuera Timoteo Orbe a quien iba dirigida?
Cuánto cuidado se ha de llevar cuando se escribe. Solo por ese juicio y esa frase se habrá ganado la enemistad de una Región tan linda como es Andalucía. Porque estoy seguro que los andaluces la habrán leído y hasta con lupa. Hay que decir lo bueno que podamos decir de alguien y si no sabemos nada, lo mejor es callar. Esta regla que es buena para el trato verbal con la gente, se hace necesaria cuando escribimos. Las palabras se las lleva el viento, pero la escritura permanece.
Francisco Tomás Ortuño
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