24 febrero 2017
Sigo contando… De unas cartas
¿Sabría Unamuno que sus cartas se recogerían más tarde en libros? Pienso que no. Una carta al amigo es como un saludo, sin protocolos, sin ciertos cuidados gramaticales ni literarios. Algo familiar, sin otras pretensiones que las puramente prácticas.
Y, quizás por eso, esas notas que se escriben rápidas y espontáneas, guarden, más que otros escritos, nuestro modo de ser. Es como si visitas a un familiar y lo ves en su casa de trapillo. La carta viene a ser como ese amigo o familiar cogido de improviso, sin etiqueta, como es en realidad.
¿Qué será entonces una colección de cientos de cartas escritas a muchos amigos? Un retrato psicológico. El mejor retrato de una persona que pueda darse. Cientos de momentos sin esperar la visita.
Pues así tengo yo a don Miguel de Unamuno en un bello libro, con retazos de su vida en cartas escritas de 1894 a 1914. Cartas a Eduardo Marquina, a Benito Pérez Galdós, a Rubén Darío, a Julio Cejador, a Menéndez Pidal y a tantos otros.
En otro tomo están sus cartas, cronológicamente dispuestas, de 1915 a 1936. Cerca de quinientas cartas en total. ¿Cómo podía pensar Unamuno que yo ahora esté leyendo lo que él escribía a Vicente Medina el 30 de enero de 1899?
Continuará.
Francisco Tomás Ortuño
Comentarios
Publicar un comentario