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De un curso de Retiro.

24 febrero 2017

Sigo contando…  De un Curso de Retiro –A mi hija-

El Limonar, viernes, la una menos cuarto. Doy fe como notario que me encuentro en una Casa de Retiro con otras personas que vienen a lo que yo: a oír Misa, a escuchar Meditaciones, Lecturas, Charlas, Vía Crucis, y a comer bien. Como ves, un programa que para sí lo quisieran muchos.

Diré, siguiendo un orden, que antes de salir de Murcia ayer nos dieron la noticia por teléfono de la muerte de la tía Piedad, que aunque tenía cerca de cien años, no dejaba de ser la hermana de mi suegra, la tía de mi mujer y la madre de las primas Ana, María Pilar y Pieté.

El viaje al Limonar siguió su curso, y Lina y mi mujer irían al entierro en Jumilla por la tarde. Las cosas hay que aceptarlas como son y no sacarlas de contexto: “El muerto al hoyo y el vivo al bollo”, que dice un refrán que circula por ahí.

No se puede cambiar el orden de las cosas por un muerto, que “un cadáver más qué importa al mundo” que dijo alguien hasta con versos medidos en una poesía. Hay que sentir el temblor que produce en la sangre, pero nada más. Mañana todo olvidado, que no es poco tener que atender lo que le viene encima a cada uno en todo momento, por unos llantos a los que se van a la otra vida.

Pascual me recogió de casa a las siete de la tarde; de casa fuimos por un amigo de Pascual, y los tres llegamos a este rincón de Abarán a tiempo de la cena; y hasta, después, de asistir a la primera Meditación en el Oratorio.

Ya te hablé en otra ocasión de este Oratorio y de cómo son las Meditaciones. Un Sacerdote de la Obra, enfrente, habla a los cursillistas, unos treinta en nuestro caso, que escuchan atentos y algunos se duermen –dependiendo de la hora- oyendo su monótona salmodia o melopea: “Zaqueo era rico y se subió a un sicómoro para ver pasar a Jesús. Este al pasar le dijo: Zaqueo, baja que voy a cenar esta noche en tu casa”.

Pascual se ha fumado las Clases de esta mañana; tenía que cumplir con el Instituto de Murcia. Ahora vendrá a comer y seguirá con nosotros hasta el final. Espero que sea como lo pronostico, que con lo que está por venir, nunca se sabe. Te seguiré contando, que ahora toca Charla en el salón. –Continuará-


Francisco Tomás Ortuño

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