Seguiré contando
El Sol debe pasarlo bien con sus planetas. ¿Lo ves cansado acaso? Miles, millones de años y tan feliz, como un padre con sus hijos cerca.
Unas veces, los días se acortan y otras veces se alargan. “¡Ve despacio!”, dice a la Tierra; luego le pide que aligere el paso para compensar.
¿Tú crees que la Tierra amaina el paso unas veces y otras lo acelera? ¿Y que es el Sol quien gobierna?
Sin duda, Hilario. El Sol, en el centro, dirige la operación. Algún día, roguemos que sea lejano, se hará viejo y se dormirá, y cuando despierte, si despierta, verá que sus hijos se fueron.
Pero no pensemos en desastres, que el Sol, antes morir que abandonar a sus hijos. Hay un valor en nosotros, en todos, en el Sol también, que es la responsabilidad. Lo llevamos en la sangre. Todos somos responsables en el papel que desempeñamos.
¿Tú no adviertes que cada ser –pequeño o grande, animal, vegetal o mineral- obra con un compromiso? Y el Sol es parte de la Creación. ¿Cómo no va a ser responsable? Si quedara tan sólo una milésima de segundo dormido, el mundo se destruía.
Es Dios el que mantiene su Creación y todo depende de su voluntad.
Francisco Tomás Ortuño
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