13 Mayo 2017 Ntra. Sra. de Fátima, sábado
Seguiré contando : de viajes y horarios
Murcia, las nueve menos diez en el reloj que tengo enfrente y espero que en todos los relojes.
-En todos, no. Geroncio, que en Canarias, sin ir más lejos, son las ocho menos diez.
-Me refiero a los relojes que haya cerca, como el de la iglesia, los del comedor y los de Murcia en general.
-En los relojes del mismo meridiano nuestro, que si te vas a Italia es más y si te vas a las Azores es menos.
-¡Qué lío de horas, Bonifacio! Cuando mi hijo viajaba a Panamá o a Chile, pensaba yo: “Si aquí son las doce del mediodía y allí las cinco de la mañana, ¿qué hora será cuando llegue si corre el avión más que la Tierra? Igual llega antes de salir”.
-¿Cómo iba a llegar antes de salir de España, Geroncio?
-Ya sé que llegaría después de haber despegado y volado entre los dos continentes, pero si aquí eran las doce y allí estaba amaneciendo y tardaba dos horas en llegar, cuando aterrizara allí serían las siete de la mañana y en Madrid las dos de la tarde.
-Cierto.
-¿Y si tardara una hora en llegar? Allí las ocho de la mañana y aquí las tres de la tarde. Y por la misma regla de tres, ¿no podías salir a las doce y llegar a las once de la mañana? “¿Qué hora es?”. “Las doce”. Y al llegar: “¿Qué hora es?”. “Las once”. Antes de haber salido.
-No te enrolles, Geroncio.
-¿Y si en todas las ciudades y continentes fuera la misma hora, Bonifacio? ¿Para qué esos cambios según los meridianos? Sabemos por experiencia de siglos y milenios que la Tierra tarda un año en dar una vuelta al Sol, ¿qué más dará que sean las cinco en todos los puntos de la superficie terrestre y no aquí las tres y más allá las nueve, aquí de la mañana y allí de la tarde? Las doce y punto, en Murcia y en Japón. “Nos vemos mañana en Londres a las cuatro”: ¡Qué manera de complicarnos la vida nosotros mismos!
-A lo mejor, Geroncio, con la globalización que viene acuerdan esa medida en algún Simposio Internacional. Yo no me asombro de nada, desde que vuelen los drones a que vayan los coches sin conductor. Todo lo veo posible. En la Era del Internet en la que entramos, cabe lo que quieras imaginar.
-No te pases, Geroncio, que habrá sus límites. Solo Dios podrá crear vida como la nuestra.
-Hasta dudo ya que mi amigo Pedro Salinas no creara avispas y hormigas con chispazos de luz. Él estaba convencido y yo me reía, pero ahora, con lo que vamos viendo, me lo creo.
Francisco Tomás Ortuño
Comentarios
Publicar un comentario