6 mayo 2017
Seguiré contando : de oficios
Murcia, las doce y diez otra vez en el reloj de enfrente. A mi izquierda, la ventana que da a la calle de mi amigo Salvador. ¿Será casualidad que esciba a la misma hora de ayer? Ayer venía de Inacua; hoy de dar tumbos por Murcia con el coche. Un taxista no sería tan puntual. Las doce y diez ayer y las doce y diez hoy.
¿Me podrían denunciar los taxistas por hacer de taxista con mi mujer? Si miráramos con lupa la cuestión, ¿qué hago yo menos con mi coche que un taxista? “Llévame al ambulatorio, que tengo que sacar unas recetas”. Y yo la llevo. “Espérame en la puerta, que salgo enseguida”. Y yo la espero. “Ahora tengo que ir a Casillas a dejarle a mi nuera el pantalón de Miguel Ángel”. Y yo la llevo hasta la puerta. ¿Qué diferencia hay de un taxi a un coche particular?
-No lo dirás en serio, Bernardo. Un coche particular es tuyo y puedes ir con él donde quieras y llevar a donde quieras a tu mujer; en cambio, un taxi es un servicio que tienes que pagar, como si alquilas una casa.
-No del todo es igual, Florentino: Deberíamos respetar los oficios de las personas como a ellas mismas. ¿Tú puedes ir a trabajar por un amigo cuando te dé la gana? No puedes suplantarlo; las normas están para cumplir y respetar. Llevar a tus amigos de paseo es una cosa y llevarlos donde te digan que los lleves es otra. A veces los campos se tocan y hay que llevar cuidado no confundir. ¿Tú puedes vender de todo en una tienda? Ya lo hablamos otro día: el panadero que venda pan y el frutero que venda fruta.
Francisco Tomás Ortuño
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