30 abril 2017, domingo, San Eutropio -de ayer-
Dedicado a mi hijo Francisco Amós Tomás Pastor
Seguiré contando : De celebraciones
Murcia, sábado, las cinco de la tarde, viendo por la ventana la torre de la iglesia. El tiempo sigue oscuro, de lluvia.
Hemos comido en la “Casa Vieja del Malecón”, Lina, mamá y el que lo cuenta. Es un restaurante en la huerta, frente a los Maristas, que dispone de espacios interiores y exteriores donde comer.
Como preparamos una reunión familiar para celebrar el trece de mayo, cumpleaños de mi mujer, hemos querido conocer mejor este lugar.
Por la hora, ¿qué mejor que probar los platos que nos ofrecían? Nos hemos sentado en una mesa y hemos comido a pleno rendimiento. Bueno, nada mejor para discutir que sentados en una mesa.
Pronto se llega a un acuerdo: “Sí, vendremos veinticuatro a comer el trece de mayo. Que llueve, dentro; que no llueve, fuera. Hoy había mesas ocupadas fuera y dentro con familias y niños corriendo alrededor.
El tiempo era variable. A las dos se estaba bien fuera de la “Casa Vieja”; ahora se pensaría. Esperemos que nuestro día el Sol presida la fiesta y los niños que van quedando –Miguel Ángel, Fran- como los que ya dejan de serlo –Sofía, Alba, Francisco-, puedan disfrutar a sus anchas de las bellezas que ofrece el lugar. Y que el resto de la familia lo disfrute también al Sol o a la sombra.
Hoy, sábado, es otro puente. El lunes se celebra el “Día de los trabajadores”. Y en algunas Regiones he oído que se mantiene “el Dos de Mayo” por aquello de los franceses.
-“Hombre, ya está bien”, dirán los que se enteren de allende los Pirineos.
-“Pero la ocasión de coger un martes de puente, como este, no se presenta siempre”, le responderán.
Y ayer por la tarde salieron de estampida miles de coches por las carreteras de toda España.
-¿A dónde vas?
-A la playa.
-A la fería de Sevilla.
-A donde sea.
-El caso es salir de donde se esté.
-Hasta Francis y sus compañeros de Curso en el Colegio de las Anas, se han movilizado para celebrar su quincuagésimo año de vida, comiendo juntos en Jumilla.
-Será curioso revivir momentos singulares como este: “¿Qué será de Atanasio, que me pretendía entonces y a punto estuve de aceptar sus juveniles propósitos amatorios?”. “¿Cómo habrá tratado la vida a mi compañera Inés, que tanto flirteaba con Jeromín?”.
Será sin duda un encuentro de recuerdos infinitos y de sorpresas considerables. “¡Hola!, ¿tú eres Jesús Pereira?, ¿te casaste?”. “Tengo cuatro nietos; un nieto y tres nietas para ser más exacto. –“¿Y tú?”. “Yo me casé con un chino; mis descendientes son mitad españoles mitad orientales”. “¿Te acuerdas cuando encendimos una carretilla en la Clase de la Señorita Julia?”.
Francisco Tomás Ortuño
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