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De la Creación.

12 mayo 2017  San Pancracio  Viernes

Seguiré contando  :  de la Creación

Murcia, la una, solo en casa. Francis, desde Águilas, ha llamado por teléfono preguntando por mi salud. Ángel lo ha hecho por internet desde Valencia. Gracias doy al Cielo por tener hijos así, que se oyen cosas que ocurren por el mundo que distan mucho de ser igual: Que si dos hermanos se pelean, que si un hijo demanda al padre por la paga, que si la hija se droga y se va con el novio... ¿Cómo es posible que tales situaciones se den en la vida real?

Si le preguntara a mi hija, doctora en Pedagogía, me diría que la culpa es de la Educación que recibieron. Todo lo basa en la Educación. No digo que no tenga importancia crecer en un ambiente u otro y recibir constantemente mensajes buenos o malos con el ejemplo de los padres.

Pero para mí que hay un factor oculto, escondido, que llevamos en la sangre y que ni el que lo lleva sabe que lo lleva encima, que nos hace obrar como lo hacemos, para asombro muchas veces del propio sujeto.

Hay en el cuerpo tal misterio de funciones que no podemos controlar, que nos superan y nos trascienden. Son actos insospechados e imprevisibles. Obramos de acuerdo con un todo del que somos parte, con la Creación universal que Dios creara en un solo día, o momento, o acto:

“¡Hágase la Creación!”, y surgió cuanto vemos. Y ese ser que brotó de la nada por un misterioso o imperioso deseo, comenzó a rodar en el tiempo. Mares, plantas, hombre. ¿Tuvo necesidad Dios de crear su Creación? Si así fuera se vería comprometido Él mismo en las mallas sutiles del tiempo. Llegado que fuera su momento no podría no crear lo que era necesario, ineludible y forzoso crear.

-¿Quién entonces ordenaba los tiempos fuera de Dios?

-A nosotros toca ver cuanto sucede y aceptar como imposible de cambiar lo que ocurre. ¿Sé yo acaso lo que va a ocurrir mañana, o dentro de media hora, o cuando acabe esta frase? Tanto nos supera la cruda realidad de la que somos parte, que no podemos sino seguir con sorpresa infinita los pasos que vamos dando.

Francisco Tomás Ortuño

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