16 mayo 2017 Martes, San Ubaldo
Santana, las nueve. ¿Quién podía pensar esto ayer mismo, Julián? Y ha sido. Sigo en mis trece; Vive el presente y haz proyectos de futuro a corto, medio y largo plazo, pero sin garantías de que se realicen. Tú haz como los del tiempo: “Mañana lloverá por el norte y por el sur lucirá el sol”. Que acierta, bien; que no acierta, son cosas del tiempo.
La Romería nos llamaba y prontro prendió la llama. “¿Vamos?”. “¡Vamos”. Y sin mása, hemos cogido el Skoda y aquí estamos. Miguel and his family no han llegado pero dijeron que vendrían; Pascual dijo que no, que tenían que estudiar sus hijos. Lo dejamos a la sorpresa, que igual se queda Miguel y aparece Pascual con la familia.
El ambiente a esta hora mañanera no es de multitudes; algunos coches se Han adelantado para encontrar sitio, pero pocos. La fiesta comenzará luego con la subida del Cristo y los tambores. Los frailes estarán nerviosos preparando la Capilla.
-No se dan prisa en volverlo a su casa, fray Antón.
-Luego pasa un año con nosotros, fray Pedro.,
-A Jumilla va de visita, Antón; yo diría que va forzado.
-¿Cómo se te ocurre decir eso; para Él tan hijos somos nosotros como ellos. Es como los Papas y el Vaticano: si los hijos no iban a verlos, salieron ellos. Un padre desea estar con sus hijos tanto que darían su vida por ellos; ya viste lo que le pasó a Juan Pablo II.
-Aquí, sin comparaciones, lo bajan en Semana Santa por animar la fiesta y atrae a los que se fueron a trabajar fuera. Con los Moros y Cristianos y las Carrozas del Vino, todo queda en jolgorio. No es eso lo que quiere Cristo, lo sabes tú bien, Antón.
-¿Quién sabe mejor que Él lo que quiere? Igual en una Romería nos da la sorpresa y sube andando con los jumillanos que van con Él.
-Sería lo mejor para que estos creyeran. Lo dije el año pasado en otra Romería.
Nosotros a esperarlo y a cuidarlo, que es lo nuestro, Pedro.
-Hubo un hermano, el padre Ángel, que vio llorar a la Virgen, ¿quién sabe si otro de nosotros recibe un mensaje?
-¡Cómo me gustaría, Antón, hablar con el Cristo de la Columna.
-Pues debemos estar preparados para oír: “¡Se acabó la historia, ya habéis pagado bien la falta de Eva, ahora a empezar otra vida de no privarse de nada”. Entonces no pasarán los años y nos ayudaremos los unos a los otros.
-¿En qué nos ayudaremos si todo lo tendremos, Antón?
-No podemos saberlo, que aún no hemos vivido semejante situación. ¡Cuántas cosas nos esperan, Pedro, que no podemos ni imaginar.
Francisco Tomás Ortuño
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