19 noviembre 2017 San Crispín
Otoño´17 : Prótesis
Murcia, la una, en mi camarín de la torre, que es decir de Federico Balart. Vengo de la calle, concretamente de la Plaza de las Flores, de hacer unas compras para el viaje de Fortuna. Por cierto que la Plaza de las Flores era un calco o copia de las playas en agosto.
En el camino he visto a mi amigo Visiedo con un andador. Crees que va de compras con el carrito –shopping cart, en Gran Bretaña- y es un auxiliar de los pies para salir de casa.
Campoamor dijo: “De niños andamos a la “pata coja”; luego andamos con dos pies, y terminamos con tres, ayudándonos con un bastón”. Se quedó corto don Ramón de Campoamor y Campomanes: luego inventaron los carritos de la compra y andadores para ir de paseo los ancianos.
Te dije que la semana pasada vi a mi amigo Juan así, y hoy a Visiedo. Es triste el final del camino: tener que recurrir a bastones, carritos o andadores para salir. Alfonso Jiménez, amigo y comercial importante de Jumilla, llevaba un cochecito de cuatro ruedas. Fue de los primeros en usar estas ayudas pedestres. Menos quedarse en casa como un mueble, lo que fuera: silla de ruedas o coche motorizado.
Y si puedes ir solo, mejor. Yo les digo de broma que tienen laS ruedas pinchadas. Es lo primero que se estropea. Veo a muchos que andan mal. ¿No habrá prótesis de piernas que sustituyan a las de uno si se deterioran?
Yo me ocupé del tema hace tiempo y escribí un Cuento que andará perdido por ahí en algún libro. Quiero recordar que era una tienda que vendía huesos –largos, cortos, medianos-: tibias, peronés, fémures, rótulas y lo que buscaras.
¿No te ponen ojos de cristal o dentaduras postizas? “Quiero un cúbito para mi brazo izquierdo”. “¿De qué medida?”. “Algo más largo que el húmero”. ¿Cómo no se venden huesos para andar mejor?
Cuando el hombre supere la barrera de los cien años, que será pronto, tendrá que echar mano de artilugios para vivir esos años que ahora no tiene. Igual que se cambia de pantalones, de camisa o de zapatos, querrá cambiar de cabello, de nariz o de orejas, si no le gustan las que tiene.
“Para hoy prefiero medir dos metros de estatura”, y a ponerse la estatura que desee. ¿Tú crees que no? Ya han empezado tanto hombres como mujeres, tanto mayores como menos, con el cutis y los estiramientos faciales. Luego vendrán los colores de uñas, de pelos, de ojos y otros caprichos corporales.
-Oye, y están en su derecho. Cuando se supere la barrera de los cien tacos, cosas veremos que hoy ni pensamos.
Francisco Tomás Ortuño
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