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Etapas de la vida.

17 noviembre 2017 : San Acisclo
San Acisclo es el patrón de la ciudad de Córdoba. Muerto durante la persecución de Diocleciano, tenía dedicada una Basílica en Córdoba,  donde se encuentra su tumba.

Otoño´17 : Etapas de la vida

     Murcia, las doce menos diez, en mi salita de estar. El lunes que viene, si Dios no lo remedia, iremos mi señora y yo a Fortuna, con otros del Imserso, a pasar unos días de baños y descansos superlativos, que es decir de no hacer nada, pero nada de nada.

     -Que, dicho sea de paso, será tanto como seguir en lo mismo. ¿O es que aquí haces algo? Tú mira a tu persona retrospectivamente desde que alcanzaste la jubilación, hace ya por cierto casi veinticinco años, y verás que de hacer poco tirando a menos: comer, dormir, ir a Inacua, pasear, leer, escribir… y poco más.

     -¿Y qué quieres que haga, Fortunato? ¿Ir al campo a cavar o a una fábrica a cargar peso? La vida se compone de tres fases: Preparación, Trabajo y Descanso.

Hasta los treinta años desde que naces, aprendes un oficio o estudias una carrera y te unes a la mujer que te dé unos hijos para que la cadena no se corte.

     De treinta a sesenta, a trabajar duro: a rendir lo que dé tu cuerpo, a dar de sí lo que puedas.
     Y de sesenta en adelante, a descansar de lo que hayas trabajado antes.

     Yo llamé a estas etapas: “Aún no”, “Ya” y “Ya no”. Cada una tiene su función específica, clara, cristalina, que no debemos mezclar ni confundir. Trabajar a los diez años no es justo, ni legítimo: es edad de aprender, de prepararse.

     Yo tuve un Profesor que decía a los que no estudiaban cuanto podían que robaban a la sociedad. Y tenía razón: no hacer lo que debían hacer, era quitar lo que correspondía a los que iban con ellos. A la hora de rendir luego, no darían lo que no tienen por no haber hecho antes lo que tenían que haber hecho.

     “Hay pecados de comisión y de omisión”, decía. “Hacer lo que no debes, es pecado de comisión; no hacer lo que debes, es pecado de omisión”.

     De treinta a sesenta es un delito no trabajar. En lo que sea. 

La edad pide trabajar, exige trabajar. La Sociedad se nutre de lo que tú das, procuras, aportas o produces. Es injusto que en edad de trabajar no se trabaje. Cada cual en lo que más rinda, sepa o le guste, que trabajos hay muchos, desde vender detrás de un mostrador a limpiar calles o pilotar aviones. Cuanto sea necesario para la sociedad es un trabajo digno.

     Y a los sesenta a jubilarse, que es decir a descansar. No a llevar a los nietos al Colegio ni a cuidar de la casa cuando los hijos se van de fiesta. No, jubilarse es no hacer nada; o, mejor, hacer lo que prefieras o te guste. Si prefieres caminar, a caminar; si prefieres leer, a leer; si echar una partida con los amigos, a echar una partida con los amigos; si aprender idiomas, a estudiar Chino.

                                             Francisco Tomás Ortuño  

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