28 enero 2017
Sigo contando : Ruidos
Murcia, las once. Hasta aquí llega el ruido penetrante de un taladro. En la casa del vecino trabajan los albañiles: hacen mejoras en la vivienda.
En las viviendas modernas, un ligero cambio en su estructura conlleva estos inconvenientes, ruidos incluidos: tirar paredes, levantar otras, sin pasarse de los límites que marcan los metros cuadrados que tienen como propios ante Notario.
Antes comprabas un terreno y eras dueño de hacer tu casa más allá o más acá, más grande o más pequeña, con sótano o sin él, con dos o tres alturas y hasta una bodega adosada para poner enseres que no supieras donde colocar. Era más bien un trastero o lugar de poner trastos, bártulos o cachivaches.
La bodega era otra cosa; era donde se elaboraba el vino, donde la uva se convertía en mosto. En Jumilla, tierra de viñedos, pocas viviendas carecían de bodega como parte de la casa.
En los pisos de ahora no pueden pasarse de la raya ni un centímetro. Son los apartamentos como camisas de fuerza, donde tienes que hacer tu vida con un cuidado exquisito de no molestar al que vive cerca.
Los que padecen de claustrofobia no pueden vivir en estos pisos colmena. Cualquier movimiento molestará al vecino; cualquier ruido de cama o silla lo enojará. Hasta subir en el ascensor para llegar a su vivienda será un suplicio.
Francisco Tomás Ortuño
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